
Queridos fraggle:
El viaje al Peak District fue menos duro de lo que me temía. El paisaje prometía temperaturas árticas: un erial cubierto de arbustos rojizos (heather) que recuerdan un poco a la flora de Groenlandia, con un suelo a veces cenagoso, a veces como un tremedal, y una especie de gallina salvaje (al parecer urogallo escocés, lagopus lagopus scotica para los más freaks) que rompía la monotonía del ulular del viento con su cacareo. Poco más. Ni árboles -excepto en las cotas bajas- ni ovejas -menos alguna despistada- ni sol. Sin embargo, José y yo aguantamos como titanes con nuestros saquillos de dormir de verano y nuestras mantas robadas en la residencia. Desgraciadamente, el frío no consiguió que nos pusiéramos tiernos y buscáramos refugio en el abrazo mutuo.
Pero no todo fue paisaje siberiano. También hubo visitas de lo más interesantes. Este parque natural guarda tesoros como la fábrica de sir Richard Arkwright y el nacimiento de la revolución industrial, o la leyenda de "Nine Ladies", ese majestuoso círculo de piedras que se esconde en un bosque de arces. Pero lo más memorable fue sin duda la exposición fotográfica del club de historia local en la iglesia de Tideswell. Aquellas fotos de la carrera de camareras que tuvo lugar en 1974, o aquella otra que inmortalizó al club de los "welldressers" (para que luego digan que los pastores no tienen clase) también por aquellas fechas resultaron mucho más reveladoras a la hora de entender las formas de vida de las comunidades de mineros y ganaderos de aquella región que todos los museos por los que pasamos y guías de viaje que leímos.
Un sitio interesante este peak district.
Besos a todos.
PS: Para que vayáis imaginando la fauna que hay en la biblioteca, acabo de ver a un tío que se santigua antes de ponerse a trabajar. Como los futbolistas, cooño, que nos jugamos mucho cada día en la biblioteca.
Guillermo estuvo aquí.
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