miércoles, 13 de mayo de 2009

cacator cave malum

No sabéis lo contento que estoy esta mañana. He hecho un hallazgo único, de esos que salen en la portada del National Geographic. He descubierto un texto apócrifo atribuido a Séneca (lo que no tengo muy claro es a cuál de los dos Sénecas). Un texto apócrifo es un libro atribuido a un autor pero que no está en su obra por varios motivos, como que se considere falso o que se parezca a su estilo pero haya dudas de su autoría. El término apócrifo se usa normalmente para hacer referencia a textos bíblicos que no están en el canon, como los evangelios apócrifos (seguro que habéis oído hablar del evangelio de Judas; eso sería un texto apócrifo). Para los autores clásicos se suele usar "pseudo" mejor que "apócrifo", así, se habla de obras pseudo-aristotélicas, como el tratado de fisiognomía (Physiognomica). Pero hablar de un pseudo-Séneca me deja insatisfecho, por lo que prefiero utilizar apócrifo de Séneca.
Para los que no seais duchos en la materia, os explico cómo he hecho un descubrimiento tan singular. Me he levantardo por la mañana y me he tomado un café bien cargadito junto con unos cereales; después, he dejado pasar unas horas en la biblioteca hasta que mis cañerías intestinales han empezado a gemir. He ido al baño –con paso acelerado y medio encogido–, me he sentado en la taza. Mientras me liberaba de los daños producidos por el café mañanero, me he puesto a leer lo que tenía a mi alrededor (no soy como algunos de por aquí, que entran a cagar con libros de la biblioteca; ahora entiendo por qué faltan páginas en algunos volúmenes). Y he aquí mi sorpresa cuando me he encontrado con lo siguiente:
Quam iucundam est merdam facere in silentio (qué placentero es cagar en silencio)
Seneca.
Inmediátamente, he ido al Thesaurus Linguae Latinae, un corpus que recoge toda la literatura latina, y, para mi sorpresa, he visto que esta frase no aparece por ningún lado. Ni en Séneca ni en ningún otro autor; es lo que los sabios llaman hápax, un caso único.

8 comentarios:

  1. Sólo puedo responder con otra cita clásica:

    Dii perdant qui mea ante me dixerunt

    (que los dioses j0dan a quienes dijeron mis cosas antes que yo).

    Esa frase el señor Séneca apócrifo (o el cagador de baño público de turno que pintara la frase en la puerta) tan sólo me la pudo robar a mí.

    G.

    ResponderEliminar
  2. Gracias, hermano, me fascinas con tu sapienza clasicista, aunque creo que ya hubo alguien que dijo eso antes que tú.
    No la comenté pero también me agradó la entrada anterior; fue un auténtico graffiti cibernético, como los que tus romanos hacían en las pirámides cuando las visitaban.

    ResponderEliminar
  3. Bueno... mi cibergraffiti era una forma de ironizar sobre la fortuna que está teniendo tu blog. Las dos primeras entradas tuvieron mucha espectación. En las dos últimas sólo te escribo yo.

    ¿A cuántos amigos míos tengo que invitar para tu fiesta de bienvenida? Sólo para que te quede claro que allí donde piensen en ti, ése será tu hogar (FRIKI dixit)

    ResponderEliminar
  4. Es que les intimidas con tus comentarios de tan alto nivel.

    ResponderEliminar
  5. Eso es amor fraterno... como afilando las teclas.

    ResponderEliminar
  6. A lo mejor recibes una visita mía

    ResponderEliminar
  7. Cuando quieras. Pero si es a finales de julio, mejor, así te puedo encasquetar una maleta.

    ResponderEliminar
  8. me temo que no será así... en principio voy a Stamford del 26 de julio al 9 de agosto, y había pensado o que te acercaras tú a verme o verte yo a partir del día 9

    ResponderEliminar