viernes, 17 de julio de 2009

La verdad sobre mi residencia


Queridos Fraggle:
El otro día ayudé a Keiko (mi amiga japonesa, que ha resultado ser una enciclopedia del fútbol) a hacer la mudanza a una habitación en la otra casa que gestiona la residencia en la que vivo. Cuando entré, me encontré de nuevo con la inquietante escena de mi primer día aquí: una Biblia de color marrón colocada, como si alguien la hubiera olvidado, encima del escritorio. Después de varios meses aquí, he visto que en ocasiones falta papel higiénico en el baño, que se les ha olvidado reponer el fairy, o que un error logístico les impide darnos nuestras sábanas limpias como corresponde a cada semana. Pero hay algo que nunca se olvida. Que está siempre presente y que incluso puedes pedir en tu idioma natal: la Biblia (creo que tienen ejemplares en más de 100 lenguas diferentes). Esta obsesión por la Biblia me llenó de curiosidad, así que empecé a hacer mis pesquisas hasta que ayer me confirmaron que sí, que son... ¡¡¡GEDEONES!!! (a no confundir con el kikeón, el elemento químico 37 de la tabla periódica, ni con el neón, que es lo que hace que los pájaros se piensen que a las 4 de la mañana sigue siendo de día y sigan piando como si tal cosa). Como no quiero dároslo todo hecho, voy a dejar que busquéis qué rayos es eso en la wikipedia (tendréis que ir a la versión inglesa, porque la española no dice nada al respecto). Para alimentar vuestra curiosidad, os voy a desvelar una de sus aficiones: en EEUU, en cada motel al que van, bajo el cobijo de la noche, abren el cajón de la cómoda y dejan un ejemplar de la Biblia en él. Es su seña de identidad, la marca del asesino. La próxima vez que vayáis a un motel y veáis una Biblia, pensad que un gedeón ha estado ahí antes que vosotros...

4 comentarios:

  1. Alguien me pasa el plumero?

    Es para quitarle las telarañas al blog.

    Graciaaaas

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  2. Pero Guillermo, si te encanta hacerlo a ti! Reconócelo y deja de molestar las conciencias ajenas.

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  3. ¿Acaso tengo yo la culpa de que mi vida sea tan tediosa? Si hubieras venido a divertirme un rato...

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  4. Dudo que me necesites para divertirte...

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