
Queridos Fraggle, dejadme hablaros de Thui.
Thui es una periodista vietnamita delgada, casi esquelética, con los pómulos muy marcados y unos enormes ojos. Su pelo es liso, negro como el azabache y larguísimo. Con esa cara, esos ojos que casi se salen de sus órbitas y un pelo que parece más bien un velo de funeral, la chica no resulta la persona más idónea con quien encontrarse justo antes de ir a dormir. Las pesadillas están garantizadas.
Ahora trato de rehuirla incluso a plena luz del día.
Todo empezó el día en que me preguntó a qué me dedicaba. Después de explicarle que mi especialidad eran la magia, los fantasmas y los hechos paranormales en el Mundo Clásico, me miró con una intensidad inquietante y me preguntó, "y tú, ¿crees en esas cosas?".
Al día siguiente me la volví a encontrar y, no sé cómo, volvió a salir el tema. Entonces, traté de explicarle que mi interés no está en demostrar si el mundo de los espíritus existe, sino tratar de entender cómo encajan todo ese tipo de creencias en un entramado social determinado. Ante eso, ella me respondió, "en mi país no hay psicólogos, sólo Fortune-tellers. Alguna vez hemos ido mis amigos y yo a alguno, pero sólo por diversión".
Unos días después, volvió a salir el tema. "Antón, ¿y si realmente existieran los fantasmas? Hace unos años estuve trabajando con la BBC para hacer un documental sobre clarividentes en Vietnam que eran capaces de encontrar fosas comunes de la guerra e identificar los cadáveres. Los de la BBC hicieron pruebas de ADN y se demostró que estos clarividentes acertaban". Os puedo asegurar que si alguien con la cara cadavérica y unas pupilas tremendamente dilatadas os dice algo así, se os ponen los pelos como escarpias. Ahora mismo tengo los pezoncillos duros sólo de recordarlo.
Pero lo peor no fue eso, lo peor fue cuando ayer me explicó uno de los modos de adivinación que hay en Vietnam. Al parecer, el adivino invoca al espíritu de un muerto, el cual posee a uno de los asistentes y habla a través de él. "En mi último año de carrera murió mi padre", me dijo Thui, "unos meses después fui a un adivino con unos amigos, y el espíritu que apareció fue el de mi padre, que me poseyó y predijo el futuro a uno de mis amigos. Mientras estaba poseída, la voz me cambió y hablaba en tonos que no puedo alcanzar en circunstancias normales"... Como podéis imaginar, salí de la cocina dando alaridos de terror, mientras sentía los ojos cadavéricos de Thui clavándose en mi espalda.
Es muy agradable la gente de la residencia, ¿no creéis?
Besos,
El tío Matt.