Queridos fraggle (o querido hermano):
Creo que la emoción de esta historia no va a desaparecer si empiezo desvelando el final. Me he desmayado esta noche. Y como os podréis imaginar no ha sido algo discreto precisamente.
En Oxford se organizan en los colleges cada cierto tiempo cenas formales. No os podéis imaginar la solemnidad de este tipo de cenas: sólo pueden ir a ellas los miembros del college y algunos invitados de fuera; son en un comedor grande, en ocasiones gótico, como el de Harry Potter; en un extremo de la sala, presidiéndola, está la "High Table", una mesa más alta que el resto en la que comen los miembros más distinguidos del college y sus invitados; se debe ir trajeado, y si eres miembro del college, vestido con la toga académica; y al comienzo de la cena el rector del college recita unos versos en latín (o eso dicen ellos) mientras todo el mundo está de pie.
Esta noche me habían invitado a asistir a una de estas cenas en "Exeter College", cuya rectora es la antigua directora de la prestigiosa revista "The Economist". En la sala no había más de 40 personas, entre ellas Wing-Chong, el chino al que acompañé en el recuerdo de los sucesos de Tiananmen del 89 (un auténtico disidente político) y otro par de amigas. No sé por qué razón, mi querido amigo ha empezado a hablar de una operación de hernia discal que le hicieron hace unos 4 años. Como yo sabía lo que me venía encima, me tapé los oídos y empecé a murmurar para no oír nada, pero aún así escuché las palabras "de espaldas", "10 horas" y "relajación de esfínter", suficiente para que mi imaginación se desbordara. Figuraos la situación: una capilla gótica llena de gente vestida con una túnica negra y un sombrero, comiendo patatas fritas y coliflor y, en una zona de la mesa, un tipo balanceándose, tapándose los oídos y murmurando. Como no está llamando la atención lo suficiente, el tipo se levanta, arrastra los pies por un lateral de la sala, se sienta en un banco vacío y llama a un chino vestido de Erasmo de Rotterdam justo antes de desmayarse...¡sentado! Obviamente, era consciente de que estaba en un sitio serio y mi última intención era dar la nota, así que he tratado de desmayarme disimuladamente. Lo siguiente que recuerdo es la sala vacía, un par de catedráticos mirándome con cara de preocupación, Wing-Chong apoyando mi cabeza sobre su cuerpo y una tipa del samur entrando por la puerta.
Y ahí empezó el show de Antón. Ya con todo el público atento, descargué mi batería de chistes: "Bueno, qué emocionantes son estas cenas formales, me tenéis que invitar más a menudo" (alguna risa disimulada); "es que en España estamos habituados a dormir la siesta después de comer" (risas); "no os vais a creer la primera vez que me pasó esto: fue en un burguer king mientras mi primera novia me explicaba los detalles de su menstruación" (carcajadas y aplausos).
Ya sabéis cómo acaban estas cosas. He vuelto a casa como si nada hubiera pasado, pero con un documento médico que dice "This gentleman has a Medical History of fainting during stressful situations". Qué eufemístico.
martes, 9 de junio de 2009
miércoles, 3 de junio de 2009
Mis amigos de Oxford

Queridos Fraggle:
Estoy teniendo el mismo éxito con este blog que un bocadillo de jamón delante de una mezquita. Aún así, no me puedo contener con esto. Imaginaos a vuestra madre vestida con el traje oficial del Real Madrid, incluido el pantalón corto. Esa fue la impresión que tuve anoche cuando me encontré con Keiko, una señora japo que vive conmigo, en la cocina. Parecía la buena mujer, feliz con su equipación de los Antlers de Kashima, que se iba a echar unas pachanguitas antes de la cena.
Desde luego, aunque tenga entre 50 y 200 años, es más divertida que la alemana con la que me ha tocado comer y tomar el café hoy; el pollo de mi plato hablaba más.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)